La lectura es de quien la trabaja

Contra las presentaciones de libros, contra la adjudicación de títulos universitarios y su uso nobiliario, contra la pobreza y su uso político, contra la infaliblidad de los doctores, contra los lugares comunes en la promoción de la lectura, Gabriel Zaid nos presenta en Leer (Océano, 2012) textos agradecibles en lo teórico y en la discusión que promueven: “Si leer no sirve para ser más reales, ¿para qué demonios sirve?”

Economía, retórica, cultura. Todo lo abarca y bien. De su último texto, curriculum vitae, destaca este párrafo:

“Señor, no me castigues por haber leído. Lo he pagado con interrupciones y trabajos para ganarme el pan y servir a los demás. Concédeme el paraíso de leer sin que me interrumpan. La interrupción que es lectura dichosa. El eterno recreo de leer y ser leído en los ojos de mi mujer, en las nubes y en los árboles de un cielo nuevo y una tierra nueva, en la conversación de todos con todos, resucitados en tu libro”.

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