Un antropólogo en marte, de Oliver Sacks

9788433966889Casos clínicos presentados como cuentos de terror o de ciencia ficción: un pintor que no distingue los colores, un cirujano que tiene síndrome de Tourette, un aspirante a hare krishna que trasciende demasiado (no tiene pasado ni futuro), una zoóloga autista, un memorista extraordinario…

Un antropólogo en Marte, de Oliver Sacks, famoso por su El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, une en un estilo “casi literario” muchas ciencias en el estudio de eso antes conocido como enfermedades. Estados, cambios bioquímicos, electricidad, cuerpos extraños, diferencias esenciales entre seres humanos. No sólo de Venus o Marte, venimos de infinidad de planetas. “Una mente no es una colección de talentos. Uno no puede tener una concepción puramente compuesta o modular de la mente, como hacen ahora muchos neurólogos o psicólogos”.

Las teorías del color de Newton y Goethe, las de Proust, Borges o Kierkegaard sobre la memoria, los estudios sobre “salvajes” y autistas, trabajos citados sobre capacidad creadora y padecimientos cerebrales resultan a veces alucinantes. El hábito no hace al monje pero sí lo hacen la perspectiva, el color, la profundidad de campo, el ayer, la geometría, los números o las letras.  La intertextualidad y el conocimiento de diversas disciplinas se hacen cada vez más necesarios, en lugar de las absurdas especializaciones a que nos obliga el mercado académico. “Cuando el científico habla de un sujeto, nunca se refiere a sí mismo, sino siempre a su vecino; probablemente a su vecino más pobre”, cita Sacks a Brown. “No intento salir del hombre, intento adentrarme en él”.

La memoria o el lenguaje como construcciones individuales y sociales son procesos neurológicos más o menos asociados con la voluntad. Hay casos donde el pasado se desecha sin querer, o donde no hay un análisis sino que se aprehende (demasiado detalladamente) lo que se percibe y quien no capta que algo ha cambiado o no sabe en qué cajón mental ha de poner el futuro.  Habla, memoria, se llama la autobiografía de uno de mis escritores favoritos. La percepción del mundo, la realidad, es una situación individual que deviene en lenguajes.

“La creatividad, tal como se entiende normalmente, conlleva no sólo un “qué”, un talento, sino también un “quién”: marcadas características personales, una fuerte identidad, una sensibilidad y un estilo personales que desembocan en el talento, se funden en él, dándole cuerpo y forma. En este sentido, la creatividad implica el poder de inventar, de romper con las maneras existentes de ver las cosas, de moverse libremente en el ámbito de la imaginación, de crear y recrear mundos en la propia mente y al mismo tiempo de controlar todo eso con una mirada interior crítica”

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