En lo innominado – Lasse Söderberg

Entre los almendros nos encontramos, como dos ramas caídas, como dos náufragos, despojados de todo.

La noche corrió más lentamente entre los árboles para que pudiéramos entender mejor su esencia diferente.

La noche era el quinto elemento.

Me sumergí en la anónima oscuridad sin saber realmente en qué consistía: una negra materia envolviéndonos, refrescando nuestros miembros e instándonos a seguir.

Me convertí en parte de la oscuridad, un rayo enterrado, que araba su camino bajo las estrellas.

*

Ella olía a barro y a perfume barato. Aparté el lenguaje de encajes con el que se cubría, develando la ranura que El Creador había dejado donde mejor le pareció.

“El punto central”, pensé, y me imaginé jarra y bastón.

La mano inferior se cerró en torno a la daga. Nadie más lo supo.

La saliva se mezcló con las estrellas. La sal nacía de las puntas de las lenguas. Sólo había palabras impúdicas.

Cualquiera hubiera podido aparecer y encontrar las dos ramas en tierra, caídas y trenzadas en el único surco y del que no se dejarían mover.

Habíamos olvidado nuestros nombres. Cualquiera hubiera podido aparecer y devolvernos nuestros nombres, los nombres reales, no los nombres con que nos habíamos bautizado en los más secretos jugos:

“Experta”, se llamaba ella. “Once dedos”, yo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s