Seamus Heaney sobre T.S. Eliot

“Si Eliot no me ayudó a escribir, sí me ayudó a aprender lo que significa leer. La experiencia de su poesía es insólitamente pura. Se comienza y se termina con las palabras, a diferencia de la obra de otros poetas donde, con frecuencia, el lector puede hallar respiros y coartadas. En el caso de Frost o de Yeats o de Hardy, por ejemplo, existe una relación corroborativa entre el paisaje y la sensibilidad. Las palabras sobre la página pueden funcionar de una manera suplementaria a su función primordialmente artística: pueden tener un efecto de ventana, y abrir las persianas del lenguaje hacia temas y lugares tras las palabras o anteriores a ellas. Pero esta especie de ayuda mutua no existe —y no se pretende que exista— entre las palabras de la poesía de Eliot y el mundo que las hizo surgir. Cuando yo me enfrenté a “Burnt Norton”, por ejemplo, en efecto hallé un jardín de rosas y un estanque seco de concreto; pero también hallé la congruencia documental decepcionante entre poema y lugar. Me di cuenta de que no deseaba que el paisaje terrenal se materializara, ya que mucho antes había ya interiorizado un paisaje de sonido.”

Completo en La máquina del tiempo.

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