A propósito de la inspiración – Vladimir Nabokov

Se pueden distinguir varios tipos de inspiración, que integrados, como lo hacen todas las cosas en este fluido e interesante mundo nuestro, ceden graciosamente a una propuesta de clasificación. Un resplandor preliminar, no muy diferente a una benigna variedad del aura antes de un ataque epiléptico, es algo que el artista aprende a percibir desde una edad muy temprana. Este sentimiento de cosquilleante bienestar a través de él forma ramas, como el rojo y el azul en la piel de un hombre con problemas de circulación, y a medida que se propaga destierra toda conciencia de malestar físico, como el dolor de muelas de los jóvenes y la neuralgia de la vejez. La belleza de esto es que, si bien completamente inteligible (como si estuviera conectado con una glándula conocida o fuera conducido a un clímax esperado), no tiene ni fuente ni objeto. Se amplía, se ilumina y disminuye sin revelar su secreto. En el ínterin, sin embargo, una ventana se ha abierto, el viento de la aurora ha soplado, cada nervio expuesto ha hormigueado. Luego todo se disuelve: las preocupaciones familiares están de vuelta y la ceja reescribe su arco de dolor, pero el artista sabe que está listo.

Han pasado unos pocos días. La siguiente etapa de la inspiración es algo ardientemente anticipado —y ya no anónimo. La forma del nuevo impacto es de hecho tan definida que renuncio obligadamente a las metáforas y debo recurrir a términos específicos. El narrador presiente lo que va a decir. Ese presentimiento se puede definir como una visión instantánea que se convierte en un habla rápida. Si algún instrumento llegara a representar este raro y precioso fenómeno, la imagen se vería como un intenso brillo de detalles exactos, y la parte verbal como una caída de palabras fusionándose. El escritor experimentado inmediatamente se agachará a recogerlas y en el proceso transformará lo que es poco más que una mancha deslizándose, poco a poco, en un incipiente sentido, con descripciones y construcción de oraciones creciendo tan claras y ajustadas como podrían estar en la página impresa.

Eso es, por supuesto, cuando la inspiración entra en el  juego. Las palabras que en ocasiones, durante unos cincuenta años como prosista, he puesto juntas y luego he eliminado, pueden haber formado ya en el Reino del Rechazo (una nebulosa pero no improbable tierra al norte de ninguna parte) una enorme biblioteca de frases desechadas, caracterizadas y en concordancia sólo por su deseo de la buenaventura de la inspiración.

– – – – – – – – – –
Tomado de por acá: Nabokov on Inspiration and the Six Short Stories Everyone Should Read

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s