Percepciones

1924575_10151997543138131_419918381_nVeo una caricatura sobre cierto aeropuerto, que me lleva a buscar a Godot, o mejor dicho a irme al cruce de caminos que incluye un árbol. En lo que esperamos, leo, produzco ciertas sinapsis, extraño. ¿Alucino? De la tragicomedia de Samuel Beckett paso a las propuestas de George Berkeley, y de ahí (quizá) a las de Borges. Luego regreso al dolor en mi oído y a la cama en la que estoy. Debería dormir pero opto por ir visitar a Vladimir.
¿Quién soy?

Beckett:

EST. – ¿Para qué?
VL. – Tenemos que volver mañana.
EST. – ¿Para qué?
VL. – Para esperar a Godot.
EST. – Es verdad. (Pausa.) ¿No ha venido?
VL. – No.
EST. – Y ahora ya es tarde.
VL. – Sí, es de noche.
EST. – ¿Y si no le hiciéramos caso? (Pausa.) ¿Si no le hiciéramos caso?
VL. – Nos castigaría. (Silencio. Mira el árbol.) Solo el árbol vive.
EST. – (Mirando el árbol.) ¿Qué es?
VL. – EI árbol.
EST. – Sí, pero ¿de qué clase?
VL. – No sé. Un sauce.
EST. – Vamos a ver. (Lleva a Vladimiro hacia el árbol y quedan ante él. Silencio.) ¿Y si nos ahorcáramos?

Berkeley: “Es ciertamente extraño que haya prevalecido entre los hombres la opinión de que casas, montes, ríos, en una palabra, cualesquiera objetos sensibles, tengan existencia real o natural distinta de la de ser percibidos por el entendimiento.[…]. Pues, ¿qué son los objetos mencionados sino las cosas que nosotros percibimos por nuestros sentidos, y qué otra cosa percibimos aparte de nuestras propias ideas o sensaciones? Examinando a fondo esta opinión que combatimos, tal vez hallaremos que su origen es, en definitiva, la doctrina de las ideas abstractas”.

Borges: “Qué raro estar en un cuerpo, qué raro vivir sucesivamente en el tiempo. Bueno, toda la vida de uno es rara y todo eso parte (como decía Aristóteles, creo), la filosofía parte del asombro de ser. Simplemente de ser, no sólo de ser en tal condición o en tal época, o en tal región del planeta. Simplemente el asombro de ser y de saber que uno es. Supongo que los animales, por ejemplo, son pero quizá no sepan que son. Pero en nosotros se da ese hecho raro de ser y de saber que somos. Y de esa dualidad sale toda la filosofía, supongo”.

Nabokov: “Pensamos con imágenes, no con palabras; sin embargo, cuando componemos, recordamos o reelaboramos mentalmente, a medianoche, algo que deseamos decir en el sermón del día siguiente, o que hemos dicho a Dolly en un sueño reciente, o que desearíamos haber dicho veinte años antes a un celador impertinente, las imágenes con que pensamos son, desde luego, verbales y hasta audibles, cuando somos viejos y estamos solos. No solemos pensar con palabras, ya que casi todo el vivir es un mimodrama. Pero sin duda imaginamos palabras cuando las necesitamos, así como imaginamos todo lo que puede percibirse en este mundo y hasta en otro mundo aún más improbable…”

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