Llamada, madrugada

Me informan que murió uno de mis doppelgänger. La llamada es confusa, no reconozco la voz femenina. Espero que no haya sido el que escribía con mi nombre, porque era el más inspirado de los cinco, el más alegre. Hay uno está en el futuro y viaja a verme de vez en cuando, para advertirme de los cuentos que iba a publicar y con los que no pasaría nada. Dice que voy a publicar uno bueno, pero no puede decirme de qué, o cuándo. Iba, si murió quien presiento: yo le daba los recados y a él parecía no importarle. Más que doppelgänger era dasein, sólo le importaba escribir. Ojalá, le siga importando y que hayan muerto o el borracho o el miedoso, buenos amigos de parranda pero muy callados. Espero reunirme con los dos que quedan, para ver qué haremos de aquí en adelante. Ninguno contesta mis llamadas. ¿Y si yo fui el que murió y es que él se presta a darme voz, como lo hizo tantas veces mientras yo vivía?

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