Amad a su doppelgänger como a si mismos

2012-01-01 00.00.00-47Cuando el rabí conoció al de Keriot no pudo evitar un gesto de asombro: era igual a él en todo, excepto en que su doble tenía un gesto de burla permanente en la boca y de sombrías dudas en la mirada. Dado que el rabí no gustaba de tocar dinero nombró tesorero al recién llegado: quizá lo podría enseñar a multiplicar las monedas para las obras de caridad. Pocos los confundían, al menos por las ropas, las del discípulo rojas, las otras blancas, el primero siempre en las sombras, el de blanco siempre en el centro de la atención. La noche del jueves el rabí erró y le dijo al espejo: haz lo que tengas que hacer. El de Keriot no lo besó, se besaron. Sin ropas, uno de los dos fue crucificado y el otro se colgó al no poder cumplir con su misión, mientras los once, escondidos, no sabían qué hacer con las veintinueve monedas que alguien había dejado en la entrada de la cueva. Unos años después se hizo costumbre quemar al discípulo acusado de traidos, su efigie al menos, pero siempre que alguien prende la pólvora de su interior empieza a llover. La lluvia es la que forma figuras maravillosas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s