El poeta del jardín – Ricardo Castillo

imageHace tiempo se me ocurrió

que tenía la obligación

como poeta consciente de lo que su trabajo debe ser,

poner un escritorio público

cobrando sólo el papel.

La idea no me dejaba dormir,

así que me instalé en el jardín del Santuario.

Sólo he tenido un cliente,

fue un hombre al que ojalá haya auxiliado

a encontrar una solución mejor que el suicidio.

Tímido me dijo de golpe:

“señor poeta, haga un poema de un triste pendejo”.

Su amargura me hizo hacer gestos.

Escribí:

“no hay tristes que sean pendejos”

y nos fuimos a emborrachar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s