Sobre el cuento, en Confabulario

“Hasta hace una década el cuento era considerado, en el peor de los casos, un aprendizaje para la novela y un ejercicio indispensable para todo escritor joven. Hoy apenas se escriben cuentos entre nosotros. Ello podría reflejar un fenómeno planetario: las funciones que llenó el cuento en los grandes semanarios a partir de los cuarenta del siglo xix, han sido ocupadas por las series de televisión y por el cómic. Es decir, por formas masivas, tecnificadas e industrializadas del cuento. El género  ha pasado a ser, pues, una materia prima para la industria de la diversión…”
José Emilio Pacheco

“El cuento va a contracorriente de esa tendencia porque el cuento obliga al lector a renovarse en esfuerzo imaginativo al principio de cada nueva historia; probablemente para los hábitos de pereza mental que tienen la mayoría de los lectores sea algo que los desanima, pero curiosamente entre los niños sí hay esa disposición a renovar ese esfuerzo imaginativo porque cuando uno le cuenta un cuento a un niño en la noche, antes de dormirse, quiere otro y otro y otro y realmente es agotador tener que estar inventando tantos cuentos para satisfacer esa curiosidad inagotable de los niños. Digamos que el cuento es un género entonces que trata de refrescar la imaginación de los adultos para que recuperen esa gran agilidad mental que tuvieron en la infancia…”
Enrique Serna

“La relación entre los personajes es como un sistema de gravitación: un personaje se mueve a un lado y al hacerlo afecta a otro. Eso es lo que resulta interesante en las historias. Así como en la medida en que un planeta se acerca al sol se mueve más rápido, lo mismo pasa con los personajes. Hay otros personajes que los hacen acercarse a gran velocidad y hay otros que los repelen o los hacen alejarse. En este sistema de gravitación, a veces las correspondencias son fascinantes: cómo una persona se puede parecer a otra y puede tener una complicidad y luego cómo se rompe esta complicidad. ¿Hasta dónde conocemos a las personas? Porque después de Kepler sabemos cómo giran los planetas, pero nadie sabrá nunca cómo se mueven las personas”.
Juan Villoro

Vayan para allá.

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