La palabra ya no tiene el peso de antes: Kapuściński

“El problema actual de la comunicación no es que se escamotee la verdad sino que la palabra ya no tiene el peso de antes. En la época comunista la prensa soviética tenía cuatro páginas, y si en ellas aparecía algún artículo crítico, alguien iba a un campo de concentración. Cada palabra tenía valor de vida o muerte. Ahora se puede escribir sobre cualquier cosa y, en un contexto de sobreabundancia y entretenimiento, a nadie le importa. En Polonia la prensa escribe que un ministro es un mentiroso y nada pasa, el ministro sigue haciendo lo que quiere, firme en su puesto.

“Hoy miles y miles de personas recopilan y hacen circular informaciones, y también se han multiplicado las escuelas de periodismo que año tras año lanzan a nuevos ejecutores de esas tareas. Sin embargo, el periodismo ha dejado de ser una misión y muchas de las personas que trabajan en los medios lo consideran una ocupación como cualquiera otra, que bien pueden abandonar para ingresar a una agencia de publicidad o ser corredor de bolsa.

“En el pasado los medios se instalaban en edificios de segunda categoría y disponían de espacios estrechos y mal acondicionados donde se afanaban los periodistas, casi siempre mal vestidos y sin dinero en el bolsillo. Hoy un canal de televisión perteneciente a las grandes cadenas ocupa suntuosos palacios llenos de mármoles y espejos, por cuyos silenciosos pasillos el visitante es conducido por deslumbrantes asistentes. En estos ámbitos se concentra el poder que antes ostentaban sólo los jefes de gobierno.

“Actualmente el poder está en manos de quien posea un estudio de televisión, un diario, una radio. En el mundo contemporáneo, tener medios de comunicación significa tener poder. Por eso los que se sublevaron contra los regímenes antidemocráticos en Europa y Asia no trataron de tomar las sedes presidenciales o parlamentarias, sino que fueron directamente a conquistar los canales de televisión.

“Esta enorme y creciente influencia de los medios, en particular electrónicos, se ha advertido mejor que en otro ámbito en el mundo político, que lucha por tener más presencia en el público general a través de los medios de comunicación.

“Sin ignorar ese aspecto, quiero señalar que en las discusiones sobre el poder de los medios se dedica demasiada atención a cuestiones como las leyes de mercado o la audiencia, y muy poca a los aspectos humanos. […] Creo que la afirmación —bastante generalizada— de que toda la humanidad vive pendiente de los medios es desmedida. Incluso cuando hay acontecimientos, como la inauguración de los Juegos Olímpicos, que llegan a 2.000 millones de personas, hay que admitir que esa cifra constituye una tercera parte de la población del planeta…”

Los cinco sentidos del periodista

 

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