Día del Agua: sociedad medio vacía o medio llena

Todos preocupados de si se dice “un vaso de agua” o “un vaso con agua”, o acaso si el vaso está medio vacío o medio lleno, y nadie se preocupa de por qué solo tiene la mitad. ¿Quién se ha llevado mi agua?”

“Los desechos son el producto básico y, posiblemente, más profuso de la sociedad moderna líquida de consumidores (…). Eso convierte la eliminación de residuos en uno de los dos principales retos que la vida líquida ha de afrontar y abordar. El otro es el de la amenaza de verse relegado a los desechos. En la sociedad de los consumidores, nadie puede eludir ser un objeto de consumo”, escribe Zsygmunt Bauman.

La Llorona ya no habita a la vera de los ríos o lagos. A la par de que desaparece el agua, de que se contamina, lo demás, los demás, parecemos convertirnos o ser tratados como desechos, como dan cuenta algunas noticias más o menos modernas.

Muerte, olvido o censura. No se trata sólo de los 43, de Carmen Aristegui o del Hijo del Perro Aguayo. Se trata de la actitud ya no solo de los dueños de las empresas o jefes de las instituciones, sino incluso de quienes administran como suyo —su parcela de poder— un capital que no les pertenece:

“¿Por qué buscar el prietito en el arroz?”
“¿Para qué darle de patadas al pesebre?”
“Estamos mejor”.
“Ya supérenlo”.
“Era sólo una empleada”.
“No hubo negligencia”.
“Se hacen las cosas a mi modo”.
“No deberías hacer enojar al jefe”.

Adaptarnos al vaso. Licuarnos. Lógica, que no razón, del poder, que apuesta al olvido, a los intereses corporativos, a que nos dediquemos a cubrir nuestras necesidades económicas (cada vez más) y no pensemos, a que estemos ausentes o nos dejemos llevar por la corriente, marcada por ellos: empresarios, funcionarios, académicos, eclesiásticos, comerciantes, dueños de medios que se olvidan de ser “socialmente responsables” y de eso que se llama el “bien común”.

El debate no es aceptado, y tiene que ser exigido, como ante la propuesta de Ley General de Aguas Nacionales, que según voces autorizadas, al concesionarlo disminuye la transparencia en su gestión, criminaliza algunas actividades y en cambio legaliza la contaminación del líquido.

Hay tanto dique en estos tiempos. Otros se han resignado a ser cubitos de hielo para refrescar bebidas de ocasión.

«La incertidumbre es nuestro estado mental que está regido por ideas como “no sé lo que va a suceder”, “no puedo planificar un futuro”. El segundo sentimiento es el de impotencia, porque aun cuando sepamos qué es lo que debemos hacer, no estamos seguros de que eso vaya a ser efectivo: “no tengo los recursos, los medios”, “no tengo el poder suficiente para encarar el desafío”. El tercer elemento, que es el más dañino psicológicamente, es el que afecta la autoestima. Uno se siente un perdedor: “no puedo mantenerme a flote, me hundo”, “son los demás los exitosos”. En este estado anímico de inestabilidad, maníaco, esquizofrénico, el hombre está desesperado buscando una solución mágica. Uno se vuelve agresivo, brutal en la relación con los demás. Usamos los avances tecnológicos que, teóricamente deberían ayudarnos a extender nuestras fronteras, en sentido contrario. Los utilizamos para volvernos herméticos, para cerrarnos en lo que llamo“echo chambers”, un espacio donde lo único que se escucha son ecos de nuestras voces, o para encerrarnos en un “hall de los espejos” donde sólo se refleja nuestra propia imagen y nada más» (Bauman).

Chris Hedges: “Podemos cortar de raíz el consumo de combustibles fósiles. Podemos consumir menos agua. Podemos instalar bombillas de bajo consumo…. Pero a menos que desmantelemos el Estado Corporativo todas estas acciones serán tan inútiles como las danzas de los nativos americanos para protegerse de las balas del hombre blanco”.

Quizá las palabras de protesta no mojen a los recipientes, impermeables a la crítica, pero por lo menos espero que los salpiquen:

(Octavio Paz)
Y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.

(Pedro Salinas)
Más allá de ola y espuma
el querer busca su fondo.
Esta hondura donde el mar
hizo la paz con su agua
y están queriéndose ya
sin signo, sin movimiento.

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