La Gran Broma

Y sí, la ira es el sentimiento que suele transformarnos más: cualquier estímulo puede sacarnos de quicio, o de nuestras casillas, o de nuestro consciente. A veces basta y sobra una palabra.

Muchos al escribir no somos, algo se apodera de la conciencia. Si basta a veces una palabra, acá hay que jugar con muchas, que no bastan,  a veces. Hay quienes recurren a drogas. Pero hay otras formas de inducirnos metamorfosis, de sacar ese Jekyll, ese doppelgänger, ese niño que todos llevamos dentro.

Puede ser la depresión. Puede ser la risa, recurso poco explorado.

Este es el caso de una historieta, publicada bajo el sello de Amalgam (unión temporal de DC y Marvel), en el que mezclaban personajes de ambas compañías:

Jack Banner era un científico de investigación especializado al borde de la ruina financiera. Desesperado por dinero y aterrorizado de perder a su novia Betty, Jack accedió a colaborar con ciertos extranjeros quienes supuestamente lo ayudarían. Jack fue enviado a robar un gas nervioso experimental hecho con rayos gamma que el mismo había estado trabajando para el gobierno. No obstante, un cambio de idea durante el último segundo causó que fuera sorprendido in fraganti y una bala perdida, disparada por un guardia de seguridad, ocasionó que Jack se envenenara con el gas. Ahora, cuando Jack se ríe se produce una transformación horrible y el gentil científico se convierte en un monstruoso ser, ¡un psicópata que no para de reir!

 

1426086-bigjoke_copy

Cuentan en Pijamasurf:

En 1969 Vladimir Nabokov fue entrevistado por Alden Whitman para el New York Times. Este le preguntó al autor de Lolita dónde se colocaría a sí mismo en un hipotético ranking de escritores vivos y del pasado reciente. Como respuesta, el reportero recibió esta sencilla y elegante explicación:

A menudo pienso que debería existir un signo tipográfico especial para una sonrisa –algún tipo de marca cóncava, un supino paréntesis curvo, que me gustaría trazar justo ahora en respuesta a su pregunta.

Hoy no se entienden muchos comentarios que tratan de ser humorosos sin su correspondiente emoticono que guiña el ojo (al menos se usa el tan depreciado punto y coma), lo que ha dado lugar a muchas tragedias.

Hay chistes malos y los hay políticamente incorrectos. Verdes, blancos y rojos. Lo “jocoso” es muy subjetivo, y depende del emisor como del destinatario. Hay quienes son muy buenos para reír, a mandíbula batiente, se desternillan y se destornillan, contagian de un virus.

Ja.

¿Je?

Yo no.

Lo siento.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s