Novedades y proyectos

1. Como cada año, se abre la convocatoria para participar en el blog Muerte y arte en SLP (y, obvio, más alla). Se recibirán calaveras, poemas, cuentos, recuerdos de muertos frescos, ensayos y otros textos cortos. El blog se actualizará con el material recibido del 30 de octubre al 2 de noviembre.

2. Tarde pero sin sueño espero cumplir con los retos de Inktober 2018; si no, lo que alcance a hacer (sobre los temas oficiales u otros motivos) pasará a formar parte de mi galería en Los Trazos del Crimentalista.

3. Esta en preparación el Calendario San Luis Potosí 2019 (como el que edité en 2010 y 2011), que como otros años contendrá obra plástica de esplendidos autores, tanto nuevos como reconocidos. Aún quedan algunos meses del año por confirmar pero esperemos iniciar la preventa a mediados de noviembre. Espero su apoyo en obra, difusión y compra, si no es mucha molestia

4. A mediados de noviembre subiré nuevas grabaciones en audio (soundcloud) y video (youtube).

5. Están en preparación al menos cinco libros, personales y colectivos; en un par de casos en busca de patrocinio.

6. Ya viene el Picnic Literario del Centro de las Artes de SLP.

Esperen noticias aquí, en Crimentales y en mis redes sociales, como Twitter.

Muchacho en llamas, lo primero que leí de Gustavo Sainz (1940-2015)

Escombro el escritorio para ponerme a escribir. Incluso me baño y me visto especialmente para la ocasión: ropa gruesa, para no sentir frío después de varias horas sentado. No sé dónde acomodar tantos papeles, folletos y diccionarios, así que los amontono equilibradamente a un lado. Mi padre debe estar escribiendo un artículo. Siempre lo oigo tecleando hasta altas horas de la madrugada. Meto una hoja en blanco en el rodillo de la máquina. Es como mirar la nieve del Popocatépetl. Me persigno envuelto por el orden impecable de la biblioteca. Es increíble, pero todavía me persigno de vez en cuando. En el montón de papeles que acabo de acumular, una página mecanografiada por mi padre llama mi atención:
Allá en el Mioplioceno, continuándose hasta el Pleistoceno, es decir, entre hace trece millones y un millón de años, nació y fue creciendo lentamente, a causa de sus erupciones contínuas, el Popocatépetl, “Montaña que humea”, o el Xitliquehuac, “El que arroja cenizas”.

Está formado por material lávico, dacita y riodacita y traquita en su mayor parte. El Pico mayor o Pico Anáhuac se localiza según carta de la Secretaría de la Defensa Nacional 14 Q-h (123), a 19° 1´ 15´´ latitud norte, y a 98° 37´ longitud oeste, y su cima alcanza 5,452 metros sobre el nivel del mar. El labio inferior del cráter registra 5,253 metros. El Pico del Fraile se localiza en el lado sur del volcán y su base está a 5,249 metros. El Ventorrillo alcanza 4,999 metros. El cráter, de forma elíptica, tiene una circunferencia de 22,867 metros, con una profundidad de 380 metros desde el Pico Mayor.

Forma parte de una cadena volcánica que corre de Norte a Sur dividiendo las cuencas de Puebla y México desde Otumba, por el Estado de Hidalgo, hasta Joanatepec, en el de Morelos l. El cono volcánico presenta pendientes de 20, 30 y, en algunas vertientes, hasta de 50 grados.
Parte de un derrame que la erosión en el curso de los siglos ha destruído, está ahora convertido en ese extraordinario roquedal llamado El Ventorrillo, con su Flecha del Aire.

Al fondo de la biblioteca gira un espejo.

De Tatiana, como de María de Magdala, en mi novela futura, los sacerdotes llegarán a extirpar siete demonios: el de la lujuria, el de la envidia, el de la vanagloria, el de la curiosidad, el de la avaricia, el del desprecio, y por último, el demonio más feo de todos, el demonio de la maledicencia…

Me gustaría poder trabajar más tiempo en mi libro, que a la mejor podría llamarse Mi vida entre los humanos. Hablando de lo que me rodea, y de aquello que intuyo o presiento, o de aquello que me atemoriza y no entiendo, y de lo que soy o de lo que me gustaría ser. O de lo que supuestamente fui, o dicen que fui…
Me gustaría poder llegar a conseguir un efecto de liberación psíquica, como para consolidar de algún modo mis precarias, mis casi inexistentes defensas…

Nada más insoportable que un libro con confesiones adolescentes…

____

Más aquí, en el blog de Gustavo Sainz.

De La gran extranjera – Michel Foucault

«Hoy también se sabe que el cuerpo, el cuerpo mismo, es como un nudo de lenguaje. Ese profundo oyente que era Freud comprendió a las claras que nuestro cuerpo, mucho más, en el fondo, que nuestra mente, era un hacedor de ocurrencias, una suerte de maestro artesano de metáforas, y que se valía de todos los recursos, todas las riquezas, todas las pobrezas de nuestro lenguaje.

»Brisset desarrolló en cuatro obras un prodigioso delirio etimológico que va del croar de las ranas, nuestros ancestros, a los ecos más perturbadores, más inquietantes, y en cierto sentido también más naturales, de nuestro lenguaje actual. Sacudiendo las palabras como una matraca obstinada, repitiéndolas en todos los sentidos, arrancándoles armonías irrisorias pero también decisivas, da origen, por una especie de dilatación monstruosa, a fábulas donde se resume toda la historia de los hombres y los dioses, como si el mundo, desde su creación, no fuera otra cosa que un gigantesco juego de palabras, un juego de perlas de cristal que obedece a las leyes más gratuitas, pero más irreductibles.

»La literatura no es para un lenguaje la ocasión de transformarse en obra; no es tampoco para una obra la ocasión de fabricarse con lenguaje; la literatura es un tercer punto, diferente del lenguaje y diferente de la obra, un tercer punto que es exterior a su línea recta y que precisamente por eso dibuja un espacio vacío, una blancura esencial donde nace la pregunta «¿Qué es la literatura?», una blancura esencial que es en efecto esta pregunta. Por consiguiente, esta pregunta no se superpone a la literatura, no es el agregado de una conciencia crítica complementaria a la literatura: es su ser mismo, originariamente desmembrado y fracturado.

»Me parece que la literatura, el ser mismo de la literatura, si le preguntáramos qué es, no podría responder más que una cosa: que no hay ser de la literatura. Hay simplemente un simulacro, un simulacro que es todo el ser de la literatura. Y me parece que la obra de Proust nos mostraría muy bien en qué y cómo la literatura es simulacro. En busca del tiempo perdido, como se sabe, es el relato de una progresión que no va de la vida de Proust a la obra de Proust, sino del momento en que su vida —su vida real, mundana, etc.— queda suspendida, interrumpida, cerrada sobre sí y es en la medida en que la vida se repliega sobre sí que la obra podrá inaugurarse y abrir su propio espacio.

»Pero esa vida de Proust, esa vida real, nunca se cuenta en la obra. Y, por otro lado, la obra por la cual él ha dejado su vida en suspenso y decidido interrumpir su vida mundana, tampoco se da nunca, porque lo que Proust cuenta es precisamente cómo va a llegar a ella, a esa obra que debería comenzar en la última línea del libro, pero que, en realidad, nunca se da en su cuerpo propio.»

Texto

«El sentido del texto está abierto a cualquiera que pueda leer. La omnitemporalidad del sentido es la que lo abre a los lectores desconocidos […] ya que el texto ha escapado de su autor y de su situación, también ha escapado de su destinatario original.»
Paul Ricoeur

«El que los escritores no nos ofrezcan todo el apoyo que de ellos esperamos no ha de debilitar, sin embargo, el interés que nos inspira la forma en que se sirven de los sueños como medio auxiliar de la creación artística.»
Sigmund Freud

«Creo que los autores están demasiado presentes en sus libros. En el mundo contemporáneo hemos sustituido a los libros por los autores. Por ejemplo, el periodismo cultural tiende a estar más interesado en hacer entrevistas a los escritores que en publicar una reseña de sus libros, llevados por una lógica que es de toda la sociedad, y no solo de los periodistas, que consiste en un mayor interés por la figura. Muchos artistas han terminado por cultivar más un personaje, por construir con más cuidado y más artísticamente su figura que la obra misma. Como Bukowski o Hemingway, que se preocupaban por dar una cierta imagen del escritor que cazaba leones, que iban a la guerra o que eran amantes de una diva del cine. Cada día debía ser una cosa extraordinaria porque se suponía que el escritor, a la imagen de los medios, debía ser un escritor lo suficientemente insólito como para atraer la atención.»
Ricardo Piglia

«Pero entonces ¿qué eran la poesía y el arte, esas prácticas que él creía sobrenaturales y por las cuales se siente traicionado? El poeta reflexiona. Nos está dando la espalda, quizá en la otra habitación con su mochila para Abisinia ya lista. Ah, un momento, parece que ya ha encontrado la respuesta: “Maintenant je peux dire que l’art est une sottise”. Ahora puedo decir que el arte es una estupidez. Mientras lo piensa, Rimbaud está componiendo uno de los poemas más sublimes de todos los tiempos. Y nosotros aceptamos de buena gana su definición: el arte es una estupidez. Pero una estupidez sin la que la vida no tendría sabor, acaso ni siquiera sentido. La literatura, como toda forma de arte, es una estupidez, concedido, sólo que, como dijo Pessoa, es la sencilla demostración de que la vida no basta. Y por eso nosotros seguimos hablando de ella.»
Antonio Tabucci