Los 100 mejores cuentos de la literatura universal

  1. A la deriva – Horacio Quiroga
  2. Aceite de perro – Ambrose Bierce
  3. Algunas peculiaridades de los ojos – Philip K. Dick
  4. Ante la ley – Franz Kafka
  5. Bartleby el escribiente – Herman Melville
  6. Bola de sebo – Guy de Mauppassant
  7. Casa tomada – Julio Cortázar
  8. Cómo se salvó Wang Fo – Marguerite Yourcenar
  9. Continuidad de los parques – Julio Cortázar
  10. Corazones solitarios – Rubem Fonseca
  11. Dejar a Matilde – Alberto Moravia
  12. Diles que no me maten – Juan Rulfo
  13. El ahogado más hermoso del mundo – Gabriel García Márquez
  14. El Aleph – Jorges Luis Borges
  15. El almohadón de plumas – Horacio Quiroga
  16. El artista del trapecio – Franz Kafka
  17. El banquete – Julio Ramón Ribeyro
  18. El barril amontillado – Edgar Allan Poe
  19. El capote – Nikolai Gogol
  20. El color que cayó del espacio – H.P. Lovecraft
  21. El corazón delator – Edgar Allan Poe
  22. El cuentista – Saki
  23. El cumpleaños de la infanta – Oscar Wilde
  24. El destino de un hombre – Mijail Sholojov
  25. El día no restituido – Giovanni Papini
  26. El diamante tan grande como el Ritz – Francis Scott Fitzgerald
  27. El episodio de Kugelmass – Woody Allen
  28. El escarabajo de oro – Edgar Allan Poe
  29. El extraño caso de Benjamin Button – Francis Scott Fitzgerald
  30. El fantasma de Canterville – Oscar Wilde
  31. El gato negro – Edgar Allan Poe
  32. El gigante egoísta – Oscar Wilde
  33. El golpe de gracia – Ambrose Bierce
  34. El guardagujas – Juan José Arreola
  35. El horla – Guy de Maupassannt
  36. El inmortal – Jorge Luis Borges
  37. El jorobadito – Roberto Arlt
  38. El nadador – John Cheever
  39. El perseguidor – Julio Cortázar
  40. El pirata de la costa – Francis Scott Fitzgerald
  41. El pozo y el péndulo – Edgar Allan Poe
  42. El príncipe feliz – Oscar Wilde
  43. El rastro de tu sangre en la nieve – Gabriel García Márquez
  44. El regalo de los reyes magos – O. Henry
  45. El ruido del trueno – Ray Bradbury
  46. El traje nuevo del emperador – Hans Christian Andersen
  47. En el bosque – Ryonuosuke Akutakawa
  48. En memoria de Paulina – Adolfo Bioy Casares
  49. Encender una hoguera – Jack London
  50. Enoch Soames – Max Beerbohm
  51. Esa mujer – Rodolfo Walsh
  52. Exilio – Edmond Hamilton
  53. Funes el memorioso – Jorge Luis Borges
  54. Harrison Bergeron – Kurt Vonnegut
  55. La caída de la casa de Usher – Edgar Allan Poe
  56. La capa – Dino Buzzati
  57. La casa inundada – Felisberto Hernández
  58. La colonia penitenciaria – Franz Kafka
  59. La condena – Franz Kafka
  60. La dama del perrito – Anton Chejov
  61. La gallina degollada – Horacio Quiroga
  62. La ley del talión – Yasutaka Tsutsui
  63. La llamada de Cthulhu – H.P. Lovecraft
  64. La lluvia de fuego – Leopoldo Lugones
  65. La lotería – Shirley Jackson
  66. La metamorfosis – Franz Kafka
  67. La noche boca arriba – Julio Cortázar
  68. La pata de mono – W.W. Jacobs
  69. La perla – Yukio Mishima
  70. La primera nevada – Julio Ramón Ribeyro
  71. La tempestad de nieve – Alexander Puchkin
  72. La tristeza – Anton Chejov
  73. La última pregunta – Isaac Asimov
  74. Las babas del diablo – Julio Cortázar
  75. Las nieves del Kilimajaro – Ernest Hemingway
  76. Las ruinas circulares – Jorge Luis Borges
  77. Los asesinatos de la Rue Morgue – Edgar Allan Poe
  78. Los asesinos – Ernest Hemigway
  79. Los muertos – James Joyce
  80. Los nueve billones de nombre de dios – Arthur C. Clarke
  81. Macario – Juan Rulfo
  82. Margarita o el poder de Farmacopea – Adolfo Bioy Casares
  83. Markheim – Robert Louis Stevenson
  84. Mecánica popular – Raymond Carver
  85. Misa de gallo – J.M. Machado de Assis
  86. Mr. Taylor – Augusto Monterroso
  87. No hay camino al paraiso – Charles Bukowski
  88. No oyes ladrar los perros – Juan Rulfo
  89. Parábola del trueque – Juan José Arreola
  90. Paseo nocturno – Rubem Fonseca
  91. Regreso a Babilonia – Francis Scott Fitzgerald
  92. Solo vine a hablar por teléfono – Gabriel García Márquez
  93. Sobre encontrarse a la chica 100% perfecta una bella mañana de abril – Haruki Murakami
  94. Tlön, Uqbar, Orbis Tertius – Jorge Luis Borges
  95. Tobermory – Saki
  96. Un día perfecto para el pez plátano – J.D. Salinger
  97. Un marido sin vocación – Enrique Jardiel Poncela
  98. Una rosa para Emilia – William Faulkner
  99. Vecinos – Raymond Carver
  100. Vendrán lluvias suaves – Ray Bradbury

Lista incompleta, como todas, pero interesante, tomada de Área Autónoma

Cosas transparentes – Vladimir Nabokov

cosas-transparentes-9788433978455-651x1024“El futuro no es más que una figura retórica […] ¡Hola, persona! ¿Qué ocurre? No tires de mí. No le estoy molestando, de veras. Oh, de acuerdo. Hola persona… (por última vez, en voz muy baja)…”

Cosas transparentes, de Vladimir Nabokov, se disfruta, seduce. Un editor que es una persona abrazable (Hugh Person), su padre, sus autores, sus sueños y pesadillas, su esposa y mucha nieve. Viajes, amor y locura, muerte y cárcel, realidad y fantasía. Con guiños intertextuales, voces narrativas divergentes, analepsis y prolepsis simultáneas, giros de tuerca (casualidades, causalidades), Nabokov se retrata y no, añade pasajes al laberinto ficcional que lo hizo famoso: Palido fuego, Risa en la oscuridad, Pnin, Lolita

“Pregúnteme lo que puedo hacer, no lo que hago, bella muchacha, hermosa estela del sol a través de un tejido negro semitransparente. Puedo aprender de memoria toda una página del listín telefónico en tres minutos, pero soy incapaz de recordar mi propio número de teléfono. Puedo componer trozos de poesía tan extraños y nuevos como usted, o como cualquier otra cosa que una persona pueda escribir de aquí a trescientos años, pero nunca he publicado un solo verso, excepto algunas tonterías juveniles en la universidad. […] Puedo levitar a dos centímetros de altura y mantenerme así durante diez segundos, pero no puedo trepar a un manzano. Poseo un título de doctor en filosofía, pero no hablo alemán. Me he enamorado de usted, pero no haré nada al respecto. En una palabra, soy un genio versátil.”

“Así, en aquel preciso y frágil instante, Julia y él (alias Alicia y el narrador) formaron un pacto del pasado, un pacto impalpable dirigido contra la realidad representada por la voluble esquina de la calle, con los automóviles que pasaban cortando el aire, los árboles y los transeúntes desconocidos…”

“Dígale —continuó mientras caminaba por un resbaladizo camino entre grúas y excavadoras bajo la luz dorada de la tarde madura—, dígale que ha envenenado mi organismo, ella y sus veinte hermanas, sus veinte imágenes en escala descendente, y que pereceré si no puedo tenerla…”

Geografía

Leo (y corrijo) un (buen) trabajo recepcional de un alumno de la licenciatura en geografía de la UASLP. “Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson”, escribió Borges. Y los acompaño en esta noche (al alumno y a Borges, a cartógrafos y cartomancianos: los que escriben y los que leen) con un vaso de jerez y un poema de Josefa Parra:

Te buscaré en los mapas,

lentamente palpando las líneas divisorias,

sorteando montañas y estaciones,

descifrando el azul del mar y de los ríos

lentamente acechando

un nombre que te diga y me alimente,

un resquicio de luz hecha palabra,

ciudad, pueblo, accidente, tal vez tierra.

Volviendo del revés la geografía,

te buscaré, por entre los dibujos

y los signos pintados, lentamente,

sin tregua, sin remedio,

lentamente en los atlas,

sin fe, sin esperanza.

Teoría de sistemas, algunas citas necesarias

Mucho se ha dicho, y mucho de ello son insultos, sentimientos, proyección de los errores o carencias. No sé si la palabra es fraude, pero hay una inercia de corrupción e inequidad que sólo se puede vencer desde varios flancos, desde lo individual y con nuevas colectividades. En las redes sociales hay apasionamiento mientras en las altas esferas todo ha sido preparado para resistirse al cambio, para tener de su lado a muchas mentes, no sólo mediante tarjetas de débito. Hay mucho que comentar, pero antes de proseguir leamos a los teóricos (Marx, Althusser, Weber, Bourdieu, McLuhan); hablamos de sistema, de oposiciones y cambios, también de caos y de resistencias.

Por lo pronto compartamos esto, veamos en dónde estamos:

“Y descubrimos que todo es proceso. El mundo sólido es un proceso, una danza de partículas subatómicas [véase El bosón de Higgs en Crimentales]. Una personalidad es un conjunto de procesos. El miedo es un proceso. Un hábito es un proceso. Un tumor es un proceso. Todos estos fenómenos aparentemente fijos se recrean a cada momento, y pueden ser cambiados, reordenados y transformados de mil maneras”.

Marilyn Ferguson, La conspiración de acuario.

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“Sostenemos básicamente que los sistemas interpersonales –grupos de desconocidos, parejas matrimoniales, familias, relaciones psicoterapéuticas o incluso internacionales, etc.– pueden entenderse como circuitos de retroalimentación, ya que la conducta de cada persona afecta la de cada una de las otras y es, a su vez, afectada por éstas”.

Paul Waztalwick et al., Teoría de la comunicación humana.

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 Tipos de relaciones en un sistema:
– Simbióticas: son aquellas en que los sistemas conectados no pueden seguir funcionando solos.
– Sinérgica: es una relación que no es necesaria para el funcionamiento pero que resulta útil, ya que mejora sustancialmente el desempeño del sistema. Sinergia significa acción combinada. Sin embargo, para la teoría de los sistemas el término significa algo más que el esfuerzo cooperativo.
– Superflua: son las que repiten otras relaciones. La razón de las relaciones superfluas es la confiabilidad. Las relaciones superfluas aumentan la probabilidad de que un sistema funcione todo el tiempo y no sólo una parte del mismo.
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“La teoría  de grupos nos proporciona una base para pensar acerca de la clase de cambios que pueden tener lugar dentro de un sistema” (lo interno)… y la teoría de los tipos lógicos  “…nos proporciona una base para considerar la relación que existe entre miembro y clase y la peculiar metamorfosis que representan las mutaciones de un nivel lógico al inmediatamente superior” (Lo externo), de lo que se deduce que existen dos tipos diferentes de cambio: uno que tiene lugar dentro de un determinado sistema, que en sí permanece inmodificado, y otro, cuya aparición cambia el sistema mismo”.
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“La segunda ley de la Termodinámica da una definición precisa de la entropía —del griego (evolución)— como medida de la capacidad para que se realice un determinado cambio; una magnitud de lo próximo o alejado que se halla un sistema al equilibrio. “La estabilidad general de un sistema está dada por la relación dialéctica información-entropía y circunscrita a límites, traspasados los cuales el sistema se vuelve ineficaz. Así que al acumularse los efectos entrópicos, tarde o temprano se crea inestabilidad y se entra en una fase caótica. “Toda agrupación social recorre un ciclo que abarca cuatro momentos sucesivos: controlentrópico (aquel en que el sistema tiene en su control los mecanismos reductores de la entropía), entrópico (donde la acumulación de esta se empieza a sentir, aunque el sistema se mantiene), caótico (donde la entropía es tal que desestabiliza el sistema en forma grave) y por último, negentrópico o de entropía negativa (cuando se reorganiza parcial o totalmente)”.
Ingrids Rodríguez Guerra
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“Los diferentes elementos que funcionan como patrones de autorregulación a nivel grupal y social solo participan en la autorregulación de la conducta cuando son asumidos por el individuo, cuando han sido previamente internalizados y forman parte de su subjetividad a través de elementos de su psiquismo, de lo contrario tendrán un carácter formal, y sólo participarán en la regulación de la conducta ante situaciones de control o presión externos”.
“Existe diferencia entre jerarquía de objetivos, de motivos y de valores. Al hablar de jerarquía de motivos se hace referencia a un sistema de preferencias, al hablar de jerarquía de objetivos se habla de cómo se estructura la actividad para lograrlo, además, los motivos pueden no plantearse en forma de objetivos, y esto ocurre cuando el ser humano, solo desea pero no se ha propuesto alcanzar el objeto de su deseo, no se ha planificado con relación a él.
“Existe además diferencia entre estas dos jerarquías antes mencionadas y la de valores. La jerarquía de valores es la forma en que un individuo debe priorizar atendiendo a necesidades objetivas de autorregulación, pertenece al “deber ser y hacer”, mientras que la jerarquía de motivos y de objetivos existe realmente, y las formas en que pueden estar priorizadas no siempre son valiosas desde el punto de vista ético-moral”.

Santa Alicia (6): el tatuaje

Desde la adolescencia quería hacerme un tatuaje, al menos uno, pero reconozco mi cobardía y mi indecisión: no hallaba que llevar en la piel hasta que se me agoten los años, algo que llevar a pesar de la grasa y las arrugas, a pesar de que me disguste yo mismo. Y le pensaba y le pensaba… ¿Qué haría si al rato ya no me gustaba la figura en la dérmis? Tenía que ser algo único, mío, y que siempre dijera que me pertenece o le pertenezco.

Bé-be-me, fue la respuesta, y me quedé más pequeño, ahogado en lágrimas, pero con la certeza de que era la imagen que buscaba.

Del sueño a la pesadilla y, peor, al despertar… ¿Quién dice que no sigo soñando? ¿Estoy? ¿Estás? Pero si lo estuviera no no hubiera estado ahí.

Y ahí está. Y creo que ya sé de que va a ser el siguiente…

Gracias a ti – Nazim Hikmet

Gracias a ti
cada uno de mis días es un mundo limpio y perfumado que huele a melón.
Gracias a ti
todos los frutos se ofrecen a mi mano como si yo fuera el sol.
Gracias a ti sólo pruebo la miel de la esperanza.
Gracias a ti late mi corazón.
Gracias a ti
mis noches más solitarias son como un kilim de Anatolia que sonríe
desde la pared.
Gracias a ti al final de mi camino, sin llegar a mi ciudad,
he descansado en una rosaleda.
Gracias a ti, no dejo entrar a la muerte
que con sus cantos llama a mi puerta
vestida con sus más sutiles ropajes y me invita al gran descanso.

29 de agosto de 1960

De “Últimos poemas 1959-1960-1961”
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)
(amediavoz)

Mi desierto

“El otro desierto, el verdadero, me obsesiona. ¡No poder irme a él y olvidar allí el olor del hombre! Vecino de Dios, olfatearía su desolación y su eternidad con la que sueño en los instantes en que se despierta en mí el recuerdo de una celda lejana. En una vida anterior, ¿qué convento habré abandonado, traicionado? Mis oraciones inacabadas; abandonadas entonces, prosiguen ahora, mientras que en mi cerebro no sé qué cielo se hace y se deshace…”

“¡Cuántos problemas para instalarse en el desierto! Más espabilados que los primeros ermitaños, hemos aprendido a buscarlo en nosotros mismos.”

“Dichoso tiempo en el que había dónde huir, en el que los espacios solitarios eran accesibles y acogedores. Hemos sido desposeídos de todo, inclusive del desierto.”

***
Citas de (o el desierto según san) Cioran.