Autoplagio

Más que el plagio, en ciertas instituciones se dan numerosos casos de autoplagio: se cambia un título y ya, o se varía el orden de los párrafos, o se añade alguna fuente bibliográfica o ni siquiera se hacen cambios. Y listo, ya se puede mandar el artículo a otra revista y sumar puntos al SNI. O se toman párrafos de la tesis y se presentan como capítulo de un libro colectivo. O con el mismo texto se hacen un artículo, dos o tres ponencias y se ponen como introducción a otro libro.

Basta echar una “gugleada” simple para corroborarlo.

En Etica editorial y el problema del autoplagio (SciELO en Perspectiva), Ernesto Spinak escribe sobre este problema ético:

«Google Scholar reporta más de 2.300 resultados bajo la expresión “self-plagiarism”, y aunque muchos de estos trabajos se refieren al periodismo free-lance, muchos otros se refieren a esta práctica en el ámbito de la publicación académica.

»Identificar el “autoplagio” a menudo es difícil, porque el “reciclado” de material es aceptado tanto desde el punto de vista legal (fair use) y con diversas limitaciones también en el campo ético.

»Es común que un investigador académico reformule su trabajo y lo presente a publicar en revistas académicas y artículos periodísticos para diseminar su trabajo al público más amplio posible y con diferentes enfoques, pero esto también tiene límites. Una de las funciones del proceso de revisión editorial es impedir este tipo de “reciclaje”…

»Miguel Roig (2002, 2005, 2010) ofrece en sus trabajos una serie de lineamientos para que los autores eviten el auto-plagio. Algunos de sus puntos principales se enumeran a continuación, y sugiere que deberían estar en las políticas explícitas de las revistas para enviar manuscritos.

  • el autor debe indicar en el manuscrito que los datos, revisiones o conclusiones ya fueron publicados en otro artículo, en una presentación de conferencia, en una tesis, o en Internet, y explicar la naturaleza de la difusión anterior.
  • si un estudio es complejo, debería ser presentado en un solo trabajo comprehensivo y no dividirse en trabajos individuales (salami).
  • evitar las citas o paráfrasis extensas de aspectos claves de otros trabajos o libros, lo que incluso podría constituir violación de las leyes de copyright. En caso de ser necesario se debe ser consistente con las convenciones académicas de estilo, como el uso de entrecomillados, o las formas tipográficas y editoriales de destacar las paráfrasis (tipo de letra, sangrado, etc).
  • establecer mínimos de novedad a un trabajo respecto a los trabajos previos. O sea el “auto-plagio” no podría superar un 20% o 30% del total del nuevo trabajo (dependiendo de la disciplina) y esta regla debería quedar establecida en las instrucciones para los autores publicadas a texto explícito por las revistas.»
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